La proliferación de espacios de expresión personales o blogs ha puesto en pie a los “poderes que son”. Cada día aparece alguna noticia en el mundo de blogueros encarcelados, blogs censurados y/o cerrados, y otras delicias que ponen en entredicho el derecho básico humano de la libertad de expresión.
En este ambiente, hay que ser a veces un alocado para mantener un blog. En mi caso, el mero hecho de poder expresarme, con razón o no, es una mera necesidad fundamental para mí. No puedo negar que tengo alguna ventaja gracias mis conocimientos de informática. El hecho de poder construir un ordenador a piezas, instalarle un sistema operativo libre, conectarlo a la red de redes y mantenerlo activo es sin duda algo que no está al alcance de la mayoría. Pero al final, lo que hace que un blog sea un blog o no es su contenido y su actualización.
Por otra parte, un blog no puede existir sin la firme decisión de su autor de der honesto. Si el autor no es honesto con los demás, nunca podrá serlo consigo mismo. Lamentablemente, vivimos en un conjunto de sociedades creadas para el disfrute de unos pocos. Y este es el mayor peligro que hay. Es por ello, que muy a nuestro pesar, es casi imposible poder vivir hoy en día como se piensa (o al menos lo es para mí). Así pues, un blog se convierte en la única vía de escape no violenta para muchas personas. Aunque, quizás, entre todos podamos abrir un camino para que la próxima generación de blogueros no sólo pueda escribir como piensa, sino también vivir…
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Publicado en MetaBlog
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