Antes de casarnos, me pareció eterno el período de espera burocrática hasta la fecha señalada: casi un año. Pero aquí estamos cinco años después, juntos y con previsiones de un futuro largo compartido. Si alguien me lo cuenta, no me lo creo.
Soy de los que siempre ha dicho que nunca se casaría. Y si Olga hubiera sido española en aquel entonces y no en situación de “sin papeles”, lo más seguro es que hubiéramos vivido juntos sin más. Sin embargo, tras un período de convivencia común, decidimos que era necesario conseguir su estabilidad legal, y para ello teníamos que completar nuestra unión mediante la firma de ese tratado entre personas que suelen llamar matrimonio.
Vale, no niego que Olga siempre había soñado con algo que no pude ayudarla a tener: un bodorrio con ella de blanco y yo de etiqueta. Y no niego que ella todavía me lo recuerda de vez en cuando. Qué le vamos a hacer, nuestra situación económica tampoco era, ni lo es ahora, nada boyante y las cosas salieron como salieron. Y permíteme que lo explique…
Para empezar, acudimos al juzgado de l’Hospitalet de Llobregat en metro. Luego, esperamos a un par de parejas extranjeras y sus testigos correspondientes a que se casaran. Nos tocó el turno y entramos en la sala ante el juez. Firmamos en el libro de registro, y si no fuera por el besazo que nos dimos, nadie hubiera dicho que era una boda. Después, los veintipocos comensales fuimos a un restaurante cercano donde tuvimos algo parecido a un banquete de boda con pastel, hasta que… mi abuela se desmayó. Creo que siempre había pensado que nunca vería a su nieto mayor casado y fue demasiado para ella. Llamamos a una ambulancia y todos acabamos la tarde en el Hospital de Bellvitge, en donde alguien nos hizo esta foto, creo que fue mi tía. En fin, mi abuela se recuperó y ahora está muy feliz de ser bisabuela por partida doble: nuestros hijos Álex de cuatro años y Víctor de uno.
Tampoco tuvimos luna de miel. Y esta es una cosa que le prometí a Olga que todavía no he podido cumplir: un día, que espero que no sea muy lejano, ella y yo nos marcharemos de viaje de bodas. Es algo que tenemos pendiente y lucho para que llegue ese día.
En fin, que ésta es una visión subjetiva y resumida de ese día hace cinco años en el que Olga y yo estrechamos aún más fuerte nuestra relación. Las cosas han cambiado en muchos aspectos, como que Olga es ahora española, pero en otros no. Y es el día a día, las pequeñas cosas las que nos hacen seguir juntos… ah, sí, y también otra más importante: la quiero.
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@HANSSCOM El vídeo es: http://bit.ly/aQgpmE . Y la historia de mi boda es: http://bit.ly/bA1DNv No, no tuve despedida.
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